Trastorno sensorial en el Autismo

Trastorno sensorial en el Autismo

¿ Qué es el trastorno sensorial en el autismo?

El Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS) en el autismo impacta de diversas formas en la persona. Saber identificar los signos del TPS nos ayudará a preparar una mejor intervención, a reducir estereotipias, conductas problemáticas y a mejorar la calidad de vida de la persona.

El trastorno en el procesamiento sensorial es frecuentemente la causa de problemas de aprendizaje, conducta y coordinación motriz en niños. Puede afectar a las relaciones sociales, al desarrollo de las pautas de juego, habilidades de cuidado y autonomía personal y a la comunicación.

¿Pero qué es el Trastorno del Procesamiento Sensorial?

La Dra. Jean Ayres, terapeuta ocupacional estadounidense, fue la primera en describir un conjunto de conductas atípicas relacionadas con un procesamiento sensorial deficiente. Quien en 1972 definió la integración sensorial como “la organización de la información sensorial para su uso”. Es un proceso neurológico que nos permite dar sentido a nuestro mundo, al recibir, registrar, modular, organizar e interpretar la información que llega a nuestro cerebro desde nuestros sentidos. Ayres se basó en la hipótesis de que algunos niños tienen un déficit en la integración sensorial que se manifiesta en las dificultades observadas en el comportamiento intencional. Esta disfunción en la integración sensorial, puede explicar por qué algunos niños tienen problemas para aprender nuevas habilidades, para auto-organizarse, regular su atención, participar en las actividades y juegos en la escuela o en experiencias sociales positivas. Ayres, y muchos que han seguido sus teoría, han trabajado para establecer la validez de esta teoría a través de la investigación en ciencias clínicas y básicas.

El TPS es un trastorno complejo del cerebro que afecta la manera en que se experimentan las sensaciones (vista, sonido, tacto, olfato, gusto y movimiento) y su organización dentro de un comportamiento. El
 TPS 
puede 
afectar
 a
 uno 
o 
varios 
sentidos

 (vista ,gusto, tacto, olfato, oído, propiocepción y/o sentido vestibular/equilibrio). Algunos niños con este trastorno se sienten bombardeados por la información sensorial y la evitan. Otros, al contrario, parece que no se dieran cuenta de los estímulos que los rodean y se muestran indiferentes.El procesamiento sensorial es un término utilizado principalmente por los terapeutas ocupacionales para describir a niños que tienen problemas para integrar diferentes tipos de información sensorial, tales como imágenes, sonidos, sabores y olores.

En palabras sencillas, es una falta de sincronización y/o regulación de los diferentes sentidos, ya sea de forma individual o de forma conjunta. De manera que la información sensorial no se procesa de forma adecuada y las interacciones entre los diferentes sentidos están alteradas. Esto provoca que ya sea por exceso o por defecto, la información no se procesa de forma adecuada y la respuesta es por tanto incorrecta. Según algunos estudios (1,2)se estima que entre el 60 y el 95 % de las personas con autismo presentan un TPS.

Durante mucho tiempo se asoció el autismo al aislamiento, a la carencia de respuesta ante estímulos. Hoy sabemos que Autismo no significa aislamiento, sino todo lo contrario 

Podemos dividir los problemas sensoriales en el autismo en los siguientes grupos:

Auditivos: Hipersensibilidad a sonidos por ejemplo.

Visuales: El 80 % de los estímulos que recibimos tienen un origen visual. Hoy sabemos que la desincronía existente entre la visión y la audición (por ejemplo) en el autismo son habituales. También los aspectos relacionados con la ubicación espacial o con los aspectos relativos a la visión focal.

Táctiles: No se dejan tocar o abrazar o presentan reacciones exageradas ante determinadas texturas.

Olfativos: Determinados olores cotidianos les causan un fuerte rechazo.

Gustativos: Problemas para reaccionar adecuadamente ante sabores cotidianos, o buscar sabores fuertes o picantes.

Vestibulares: Por ejemplo, realizando un balanceo para poder mejorar el equilibrio.

Propioceptivos: Problemas con la ubicación espacial, de motricidad o incluso sinestesia.

Podemos encontrar hipersensibilidad o hiposensibilidad, e incluso una respuesta mixta. Por ejemplo, la hipersensibilidad a sonidos es muy frecuente, pero se dan casos donde hay hipersensibilidad ante determinados sonidos e hiposensibilidad ante otras frecuencias diferentes. Esta respuesta mixta es -en algunas ocasiones- algo más compleja de detectar pero una adecuada observación ante las respuestas a los estímulos nos pueden dar indicadores más que suficientes.